
SEGUNDA CINTA: DONDE SE EXPLICAN LA DEPAUPERACION ABSOLUTA Y COMO EL FRACASO -Y EL TRIUNFO- DEL "CAPITALISMO REAL" HAN HECHO QUE EL MUNDO SEA UNA MIERDA)
Lo que el "capitalismo real" le ha hecho a la América
Latina
¿Ves lo que el capitalismo le ha hecho a la India?. ¿Ves
como esa India que en 1800 tenía más renta
per cápita que Europa Occidental se ha hecho pobre porque
Inglaterra se ha hecho rica?. Se ha hecho pobre para
que Inglaterra se hiciera rica. Quiero ahora que completes
la percepción de esa evidencia repasando conmigo otro ejemplo
de que el capitalismo es el que provoca la miseria del mundo actual.
Es el ejemplo de la América Latina. Es un ejemplo realmente
definitivo para medir los beneficios y el bienestar que el capitalismo
real proporciona a las diversas áreas del planeta.
Porque, a diferencia de Europa, Asia o Africa, la América
Latina sólo ha vivido, desde 1492, en el capitalismo
real. Las únicas excepciones relativamente prolongadas
(la experiencia "comunista" castrista de la Cuba contemporánea
y la experiencia "comunista" jesuítica en Paraguay)
no hacen sino confirmar la regla. Por eso la situación
en que hoy se encuentre la América Latina será el
fruto del capitalismo real, será el precipitado
y el resultado de la acción de esos 500 años de
capitalismo real.
¿Qué le han dado a América Latina esos 500
años de capitalismo real?. ¿Qué le han
hecho, a América Latina esos 500 años de capitalismo
real?.
La respuesta no voy a dártela yo. Prefiero leerte la respuesta
que ha dado por escrito a esa pregunta un argentino y Premio Nobel
de la Paz, Adolfo Perez Esquivel. Te leo sus palabras:
"Aún desprovistas de los rostros humanos que dan el
verdadero significado a este agravio de proporciones genocidas,
algunas estadísticas al respecto son ilustrativas:
-El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ha calculado
que en 1990, al comenzar ya esta década, 240 millones de
latinoamericanos estarían debajo del límite de la
pobreza: 60 por ciento de la población. Por el año
1980 la cifra correspondiente era de 36 por ciento.
-Hacia el mes de enero de 1989, en el 40 por ciento de los hogares
del continente se vive alguno de los grados de la escala de desnutrición.
-El 44 por ciento de la fuerza laboral se encuentra sin trabajo
o subempleada. De 25 millones de cesantes en 1980, el desempleo
aumentó a 40 millones en 1986 y la espiral ha continuado
creciendo considerablemente en los últimos años.
-El 68% de los habitantes se aloja en viviendas inadecuadas. Entre
el 30 y el 60% vive en condiciones de hacinamiento, insalubridad
y desamparo social, contribuyéndose con ello a la creación
de un llamado "cuarto mundo", donde ya se albergan entre
82 y 100 millones de habitantes en favelas, campamentos, poblaciones,
villas miserables y otras, con la consiguiente situación
de violencia que en estos momentos arrastra entre 200 y 300 muertes
al día.
-Según datos de la Comisión Económica para
la América Latina (CEPAL), para 1989 el producto por habitante
es un 8 por ciento inferior al alcanzado a comienzos de 1980;
la inversión total se contrajo en un 20 por ciento; y la
capacidad productiva es un 15 por ciento inferior.
La realidad de América Latina, sin embargo, no es la de
un continente pobre. Es de un continente, y de un pueblo, empobrecido.
Sólo entre 1982 y 1988, desde América Latina se
efectuó una transferencia neta de recursos financieros
equivalente a 178.700 millones de dólares. No obstante,
en el mismo período la deuda externa de esta región
ascendió de 331.100 millones a 401.400 millones de dólares.
Esto significa una transferencia de recursos que corresponde a
casi la mitad del valor acumulado de la deuda externa."
¿Qué te parece?. Y eso que esos datos no son exhaustivos.
Hay un puñado de datos, que tampoco son de un rojo como
yo sino del Banco Mundial, de la OCDE y del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD), que añaden más
tintes sombríos sobre la actual situación de la
América Latina:
- Por ejemplo, que la América Latina tiene una de las distribuciones
del ingreso más desiguales del mundo.
- Por ejemplo, que los medios de comunicación de masas
-particularmente la televisión- han difundido un estilo
de vida que es imposible de alcanzar para la gran mayoría
de la población latinoamericana. (¿Recuerdas lo que
antes revisamos sobre la forma de fabricar y colocar en la mente
de la gente sueños ilusorios?). En la década 1980-1990
el número de televisores por 1.000 habitantes aumentó
en un 40%, mientras que el salario promedio real SE REDUJO
un 40%.
- Por ejemplo que el ingreso medio anual latinoamericano de 1990
(dos mil dólares) está a un nivel inimaginable,
impensable, utópico, para el 30% de los argentinos o de
los costarricenses o de los uruguayos que son pobres absolutos.
O para el 40% que lo son en México y Venezuela. O para
el 60% de brasileños o de colombianos o de ecuatorianos
que son pobres absolutos. O para más del 65% de los bolivianos
o de los peruanos o de los centroamericanos que son pobres absolutos.
Aún más. Ten en cuenta que los efectos de la actual
crisis económica mundial han sido particularmente terribles
para América Latina. En 1990 el salario real en México
era un 30% inferior al de 1980. En Perú y Venezuela el
descenso de los salarios reales fué superior al 50%. El
consumo per cápita cayó en los ochenta más
del 17% en Argentina, Bolivia, Perú y Venezuela. Fíjate
que hablamos del consumo per cápita que es un indicador
especialmente embustero en América Latina. Porque se construye
dividiendo el consumo total por el número de habitantes.
Y eso es especialmente desorientador y engañoso en América
Latina. Que es una región del planeta tan poco igualitaria
que en la mayoría de los países el 20% de la población
con más altos ingresos acapara más de la mitad de
los ingresos totales. Te daré unos pocos ejemplos con datos
del Banco Mundial: el 20% de la población con más
altos ingresos acaparó en Venezuela en 1987 el 50,6% de
los ingresos totales, en Perú el 51,9% en 1985-86, en
Colombia el 53% en 1988, en Costa Rica el 54,5% en 1986. Brasil
es un triste campeón: el 20% de la población con
más altos ingresos acaparó en 1983 el 62,6%
de los ingresos totales. Dato que aún es más estremecedor
si lo detallamos y comprobamos que el 10% con ingresos más
altos casi rapiñó la mitad de todos los ingresos
(el 46,2%).
Brasil, el país más grande y con más habitantes
de América Latina, enseña uno de los más
bestiales rostros del capitalismo. Una de las más espantosas
muestras de los frutos del progreso que el triunfo del capitalismo
proporciona a la humanidad. Tan sólo veinte (20) grandes
terratenientes controlan veinte millones de hectáreas.
Es decir, más tierra que la que suman tres millones de
pequeños propietarios que sólo acumulan diecinueve
millones de hectáreas. El uno por ciento de los
dueños de tierras acapara la propiedad del 45% de
las tierras del país y las multinacionales ocupan otro
34%. De forma que más del 98% de los propietarios de tierras
no suman más que la quinta parte de ellas. ¿Te parece
poca prueba de la tesis de Marx de que el capitalismo conduce
a la concentración de la riqueza en cada vez menos manos?.
La feroz realidad brasileña demuestra también la
otra parte de la tesis marxiana: la de que el triunfo del capitalismo
genera una creciente y espantosa miseria. El 18 de octubre de
1990 la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para
la Alimentación y la Agricultura, anunció que estaban
hambrientos más de 52 millones de brasileños, más
de dos de cada cinco. Pero los brasileños que no comen
lo suficiente para cubrir sus necesidades nutricionales (y que
incluyen naturalmente a esos que pasan hambre) suman 70 millones.
Los pobres son cien millones, entre los cuales treinta millones
padecen una miseria extrema. Una comisión del parlamento
brasileño ha afirmado que "En Brasil se está
formando una nueva y trágica subraza humana: la etnia
de la miseria y del hambre". Porque el enanismo
afecta ya a la cuarta parte de las personas adultas del Brasil
que tienen alturas inferiores a los 161 centímetros en
los hombres y a los 153 en las mujeres. A finales de abril de
1994 una feroz noticia explosionó en las ondas de radio
y televisión y en las páginas de los periódicos:
de Olinda, parte histórica de Recife (capital del Estado
brasileño de Pernambuco) llegaba la noticia de que una
buena parte de los dos mil mendigos que "viven" en los
50.000 metros cuadrados del principal vertedero de basuras de
la ciudad, alimentándose con los restos de comida que allí
descubren, ya están comiendo carne humana. La secretaria
de Salud de Olinda ha tenido que reconocer oficialmente la veracidad
de la denuncia de unos misioneros episcopalianos: los mendigos
están comiendo pedazos de cuerpos humanos -vísceras,
fetos, pechos y hasta piernas y brazos- que llegan al basurero
en las latas de las clínicas y hospitales de la ciudad,
con restos de operaciones quirúrgicas.
¿Te acuerdas de la terrible situación en que se encuentra
Africa y que contemplamos en la cinta anterior?. Pues fíjate
bien: este Brasil que lleva cinco siglos ininterrumpidos de progreso
capitalista, este Brasil que es el quinto país del
mundo por su extensión geográfica, también
el quinto por el número de sus habitantes y que es el décimo
o el undécimo por el volumen de su Producto Nacional Bruto
medido en dólares tiene peores indicadores sociales
que muchos países africanos. Los niños brasileños
están vacunados en menor proporción que los niños
de Tanzania o de Botswana y acaban la enseñanza primaria
en menor proporción que los niños etíopes,
por citarte unos pocos ejemplos. Y, además, a los niños
brasileños miserables y abandonados o fugitivos que viven
solos y por su cuenta en las calles (el Instituto Brasileño
de Geografía y Estadística calcula que cuarenta
y tres millones de niños brasileños viven en
la miseria y siete u ocho millones directamente en la calle
huyendo del hambre y de la violencia de sus familias) les
asesinan los delincuentes y los policías corruptos pagados
por los comerciantes para que "les limpien la calle de niños
mendigos". La socióloga brasileña Guadalupe
Teresinha Bertussi dice que esos niños de la calle "padecen
cada día la miseria, el hambre, las enfermedades, los malos
tratos, la prisión ilegal, la tortura, la permanente amenaza
de muerte y asesinato". A finales de mayo de 1994 se ha presentado
en el Estado español el libro Los niños de la
calle en Brasil. Su autor, Gilberto Dimenstein, explicó
que : "Hay una matanza diaria contra la infancia. Cerca de
cuatro niños son asesinados a diario en Brasil. Los niños
que viven en la calle son perseguidos, maltratados, torturados.
Se puede afirmar que también hay una masacre gubernamental
porque no hay una voluntad política de querer resolver
la situación....los niños viven en un laberinto
donde confluyen delincuentes, grupos de exterminio y policías,
pagados por narcotraficantes y por comerciantes....todo niño
en la calle es sospechoso y puede ser abatido como futuro delincuente".
Aún más y peor. El libro Niños de repuesto.
Tráfico de menores y comercio de órganos, del
periodista Jose Manuel Martín Medem, publicado en junio
de 1994 por la Editorial Complutense, reseña esta estremecedora
denuncia: "En Brasil, niños asesinados por los
escuadrones de la muerte son utilizados para vender sus órganos"
y la aún más estremecedora apostilla de que esa
denuncia de las Misiones Salesianas "se estrelló
contra la impunidad política y Social de la Policía
Militar".
Escucha ahora, por favor, lo que ha explicado este mismo año
en Barcelona el director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias
Ambientales Rubén Pesci:
"En ciertos lugares del planeta vuelven enfermedades características
de la Edad Media. Es el caso del cólera, generada en unas
condiciones ambientales adversas, que tiene su raíz
en situaciones de extrema pobreza."
Pues bien, toma nota de que en estos años noventa, cuando
los miserables periodistas que se han vendido canallescamente
al oro que pueden recibir directa o indirectamente del Banco Mundial
y del Fondo Monetario Internacional cantan las alabanzas de la
"recuperación económica latinoamericana gracias
al cumplimiento de las recetas del FMI y del BM", el cólera
ha vuelto a arrasar Sudamérica. Reapareció en 1991
con fuertes brotes en Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.
La alarma sonó ante el caso peruano (322.000 enfermos en
1991 y 212.000 en 1992). La evolución en Bolivia (de 206
casos en 1991 a 22.260 en 1992) llevó la endemia al corazón
del Cono Sur americano. En Argentina los primeros casos se produjeron
en 1992.
Esa colección de piratas saqueadores, de fríos genocidas
al servicio del Capital que constituyen las huestes de funcionarios
y técnicos del Fondo Monetario Internacional y del Banco
Mundial (que en octubre de este año de 1994 van a celebrar
en Madrid con una reunión el quincuagésimo aniversario
de su fundación) van lanzando por el mundo las campanas
al vuelo por el éxito económico de Chile
e incluso consiguen alienar con ese repique a irreflexivos, desinformados
y autoderrotados "tontos útiles" que se llaman
de izquierda. No se trata sólo de que hay que recordar
que las cifras macroeconómicas que pretenden demostrar
ese éxito chorrean sangre, están amasadas con los
cadáveres de los miles y miles de asesinados y torturados
por el bestial Pinochet y sus bestiales subordinados y colaboradores
y por la nauseabunda complicidad de los democratacristianos. Se
trata de tomar imprescindible nota de que esos éxitos se
refieren a la medición de la capacidad de exportación.
Y de que informes hechos en Chile sobre Chile por la Organización
Mundial de la Salud y que están siendo ocultados demuestran,
en palabras del sociólogo chileno Marcos Roitman, profesor
titular de Estructura Social de América Latina en la Universidad
Complutense de Madrid, que:
"por el propio tipo de modelo económico, una de
las consecuencias es el bajo consumo de proteinas y vitaminas,
lo que significa que los niños que hoy tienen entre seis
y doce años de edad tienen una inteligencia limitada, es
decir, son "idiotas".
EL TREINTA Y CINCO POR CIENTO (35%) DE LOS NIÑOS CHILENOS
SON "IDIOTAS" PERO EL MODELO FUNCIONA, son las
cosas que las cifras macroeconómicas no dicen"
Así está América Latina después de
DISFRUTAR de 500 años de capitalismo real.
Después de tener la suerte de vivir 500 años, todos
los que tiene de vida la América Latina, bajo el benéfico
efecto del sistema capitalista. Primero bajo el dominio capitalista
colonial del imperio español. Después bajo el dominio
capitalista neocolonial del imperio inglés durante el siglo
XIX y los primeros años del siguiente.